Seguros para empresas TIC, tecnología e I+D
Desarrollas software, gestionas infraestructura cloud, integras sistemas o haces consultoría tecnológica. Tus riesgos no son los de una fábrica: son errores de código que causan pérdidas a tu cliente, brechas de datos, caída de sistemas críticos, y una RC profesional que puede alcanzar cifras importantes. Necesitas un programa de seguros diseñado para tu sector.
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Qué seguros necesita una empresa tecnológica
Cuatro pólizas cubren la mayoría de los casos, y no hacen falta todas desde el primer día. La RC profesional tecnológica responde cuando tu producto falla y tu cliente pierde dinero por ello. El ciberriesgo cubre el incidente propio: la brecha, la parada del servicio, la notificación a los afectados y la defensa ante la AEPD. El D&O protege el patrimonio personal de los fundadores frente a reclamaciones por decisiones de gestión. Y el multirriesgo cubre oficina y equipos, cuando los hay.
Cuál necesitas primero depende poco de tu facturación y mucho de lo que te vayan exigiendo. En la práctica, el detonante casi siempre es uno de estos cuatro.
Un cliente grande no firma sin tu RC
Te piden un límite concreto por siniestro y anualidad, a veces figurar como asegurado adicional. Si el contrato exige algo que tu póliza no da, el certificado que entregas no vale.
Entra un inversor y aparece el D&O
Se pide en la due diligence, y con motivo: quien entra al consejo responde igual que vosotros. Es la póliza que más se contrata durante una ronda y la que menos se mira antes.
Te piden el certificado de ciber
Cada vez más corporaciones lo exigen antes de conectarte a sus sistemas o darte acceso a datos de sus clientes. Y revisan los mínimos que declaras: MFA, copias, gestión de accesos.
Contratáis a los primeros empleados
Aparecen el seguro de convenio, que es obligación de la empresa, y la cobertura de accidentes. Suele ser lo último en lo que piensa un equipo fundador y lo primero que reclama una inspección.
Los riesgos reales de una empresa tecnológica
Un bug en producción que borra los datos de facturación de tu cliente. Una actualización de software que tumba el sistema de reservas de un hotel durante una semana. Una migración cloud que sale mal y deja a una empresa sin acceso a sus ficheros durante tres días. Un exempleado que se lleva código fuente y lo usa en la competencia. Una brecha de seguridad que expone datos personales de miles de usuarios.
Todos estos son siniestros que hemos gestionado en nuestra correduría. Las empresas tecnológicas tienen una exposición a riesgos que crece cada año conforme más empresas dependen de sus servicios. Y la tolerancia al error es cada vez menor: un fallo de horas puede generar reclamaciones de miles de euros en pérdidas de producción del cliente.
Coberturas para el sector TIC
RC profesional tecnológica
Errores y omisiones en desarrollo de software, integración de sistemas, consultoría IT, servicios cloud y hosting. La póliza principal de cualquier empresa TIC.
Ciberriesgo
Brechas de datos, ransomware, fraude por ingeniería social, responsabilidad ante la AEPD. Si gestionas datos de clientes (y lo haces), esta cobertura es imprescindible.
Propiedad intelectual
Reclamaciones por infracción de patentes, copyright de código, uso no autorizado de APIs o bibliotecas de terceros. Un riesgo creciente en el sector.
Interrupción de servicio
Tu SLA promete un 99,9% de uptime. Cuando no lo cumples, tu cliente reclama. El seguro cubre las penalizaciones contractuales y las indemnizaciones por lucro cesante del cliente.
Equipos electrónicos
Servidores, centros de datos, estaciones de trabajo, equipos de red. Avería, robo, daños accidentales y daños por subidas de tensión.
D&O para fundadores
Si eres fundador o CTO de una startup o empresa tecnológica, tu patrimonio personal está en juego frente a inversores, socios y reguladores.
El que va a leer tu cuestionario también ha escrito código
Quien va a leer tu cuestionario es ingeniero de sistemas antes que corredor de seguros. Cuando nos cuentas que tu SLA compromete un 99,9% de disponibilidad, que el pentest anual te lo exige un cliente o que en el RGPD sois encargados del tratamiento y no responsables, no hay que traducir nada.
Y funciona en la otra dirección, que es donde se rompen las cosas. Las aseguradoras tienen su propio vocabulario: retroactividad, claim made, sublímite de ciberextorsión, franquicia por horas de interrupción. Cuando quien rellena el cuestionario no entiende cómo está montada tu arquitectura, acabas con una póliza que cubre a una empresa que no eres tú.
Lo vemos con frecuencia en las pólizas que nos traen para revisar. La actividad declarada dice «consultoría informática» y la empresa lleva dos años vendiendo un SaaS con los datos de sus clientes en la nube. Sobre el papel está asegurada. En un siniestro, esa diferencia la paga ella.
¿Y si tu producto lleva IA dentro?
Ahí es donde las pólizas van más por detrás que el mercado. Si entrenas modelos, si integras la API de un tercero o si tu equipo programa con asistentes como Claude, Codex, Kimi o GLM, tienes exposiciones que una RC profesional clásica no contempla.
Son las preguntas que nos están llegando. Qué pasa si el modelo alucina y tu cliente toma una decisión a partir de esa salida. De quién es el código que ha escrito un asistente, y qué ocurre si reproduce fuente con licencia ajena. Si mandar datos de tu cliente a una API te convierte a ti en encargado del tratamiento y a esa API en subencargado, con lo que el artículo 28 del RGPD obliga a firmar. O si tu sistema entra en la categoría de alto riesgo del Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial.
Hace poco nos escribían desde una startup de IA con una pregunta mejor que la mayoría: por qué se caen tantas pólizas ciber de pyme cuando el asegurado no cumple los mínimos que declaró al contratar, MFA y copias de seguridad incluidas. La respuesta corta es que esos mínimos son condición, no recomendación. La larga conviene tenerla antes de firmar.
Y un aviso que nadie da: las aseguradoras han empezado a introducir exclusiones específicas de IA generativa en las pólizas de ciberriesgo y de RC profesional. Están en la letra pequeña de contratos que se firman todos los días.
Cuéntanoslo con tus palabras
No hace falta que traduzcas nada ni que lo simplifiques para que se entienda. Usa los tecnicismos con los que trabajas a diario: multi-tenant, on-premise, fine-tuning, lo que uses. Nosotros lo convertimos en la actividad declarada, el cuestionario y los límites que la aseguradora entiende y acepta. Esa traducción es el trabajo por el que existe un corredor.
Tipos de empresa tecnológica que aseguramos
Desarrolladoras de software (a medida y producto propio), empresas SaaS, integradores de sistemas, consultoras IT, proveedores de servicios cloud y hosting, empresas de ciberseguridad, startups tecnológicas, empresas de IoT e industria 4.0, laboratorios de I+D, empresas de inteligencia artificial y data analytics, y agencias digitales.
La RC profesional tecnológica: no es una RC genérica
Una póliza de RC profesional estándar no entiende los riesgos de una empresa TIC. Necesitas una póliza específica para tecnología (Technology E&O) que cubra errores de software, fallos de integración, incumplimiento de SLAs, pérdida de datos de clientes y retrasos en entregas de proyectos.
Trabajamos con aseguradoras especializadas en riesgos tecnológicos como Hiscox, Markel, Chubb y Berkley, que entienden el sector y ofrecen coberturas adaptadas. No te vendemos una RC genérica maquillada: te ofrecemos una póliza diseñada para los riesgos reales de tu actividad tecnológica.
Preguntas frecuentes sobre seguros para empresas tecnológicas
¿Qué seguros necesita una empresa de tecnología?
Cuatro, en la práctica. RC profesional tecnológica (o E&O), que responde del error en el servicio prestado. Ciberriesgo, que cubre el incidente propio y el de tus clientes. Multirriesgo si tienes oficina y equipos. Y D&O cuando hay consejo, inversores o responsabilidad de administradores. El resto depende de si tienes empleados, flota o actividad fuera de España.
¿Qué cubre el seguro de errores y omisiones (E&O) para empresas tech?
Las reclamaciones de tus clientes por fallos en el servicio: software que no hace lo prometido, una integración que rompe su operativa, pérdida de datos, un retraso que les causa un daño económico. Se diferencia de una RC general en que cubre el perjuicio patrimonial puro, sin daño físico de por medio, que es como se producen casi todos los siniestros del sector.
¿Una startup necesita seguro de ciberriesgos?
Si maneja datos de usuarios, procesa pagos o guarda información de clientes en la nube, sí. No es cuestión de tamaño sino de exposición. La póliza cubre la respuesta al incidente, la notificación a los afectados, la defensa ante la AEPD y la pérdida de beneficios por la parada. Y cada vez más clientes corporativos la exigen por contrato antes de firmar.
¿Cubre el seguro los errores de un modelo de IA?
Depende del condicionado, y aquí hay que leer despacio. Las aseguradoras han empezado a introducir exclusiones específicas de IA generativa en las pólizas de ciberriesgo y de RC profesional. Si tu producto toma decisiones automatizadas o devuelve salidas sobre las que tu cliente actúa, hay que comprobar que no queden fuera antes de firmar, no después.
Desarrollamos con asistentes de código. ¿Eso afecta al seguro?
En dos frentes: de quién es el código generado, y qué pasa si reproduce fuente con licencia de un tercero. Las coberturas de propiedad intelectual y de RC profesional tratan ese supuesto de forma muy distinta según la compañía. Es de las preguntas que más nos están llegando este año y no tiene una respuesta única.
¿Estáis empezando o levantando una ronda?
Esta página va por coberturas del sector tecnológico. Si tu empresa está en fase temprana y lo que te piden viene de un inversor, de una aceleradora o del primer cliente grande que quiere firmar, el recorrido es otro y lo tienes en seguros para startups: allí se ordena por el momento en que te exigen cada póliza, no por ramos.
¿Aseguramos tu empresa tecnológica?
Cuéntanos qué hacéis, cuántos clientes tenéis y qué datos manejáis. Te proponemos un programa a medida sin compromiso.